EXPOSICION FINITO

LA LOGICA DE UN ENTRAMADO RETICULAR PROLIFERANTE.

Hasta fines del actual la Galería del Infinito (Av. Quintana 325 P.B) exhibe una individual de la artista, titulada "Hebras". En la misma se congregan un conjunto de pinturas y objetos que juegan a desbordar los límites y la ortodoxia de la abstracción geométrica, dando libre curso al juego de tramas, retículas y estrías lineales en expansión. En "Hebras" Natalia Cacchiarelli apuesta por otorgar una mayor sensibilización del soporte a través de distintos conjuntos seriales que siguen una estructura reticular expansiva. En efecto, cada uno de los diversos corpus expositivos se presenta como una suerte de archipiélago de formas y configuraciones, donde la artista propone variaciones, alteraciones perceptuales, sutiles desvíos, fragmentaciones y atomizaciones, previamente pautadas, con el objeto de desmarcarse de los patrones geométricos, que caracterizaban buena parte de su anterior producción pictórica, gráfica y dibujística. Así, entablando un contrapunto constante de concentraciones y dispersiones – por cierto, estas últimas nunca llegan a ser absolutas – monocromías y policromías, Cacchiarelli articuló una dispositio multicolor en la primera gran sala de la galería, mientras que, en la segunda, más pequeña, colocó diversas series objetuales y pictóricas, de talante netamente acromático, enfatizando los contrastes de valores. En este snetido, lo que ha ido progresivamente gestando la artista es un corte con su pasado inmediato, en el que se subrayaban los rigores de un esquema geométrico planar de fondo. En el caso de sus recientes trabajos en papel, cartulina, pinturas, acrílicos, tintas y objetos modulares en acero, ha comenzado a germinar la idea de concebir núcleos de obras a partir de patrones lineales de hebras, con recorridos concéntricos y laberínticos. Ello representa un punto de inflexión nuevo de búsquedas experimentales más líricas e intuitivas para Cacchiarelli. En este punto, valen destacar dos pequeños trabajos de la artista efectuados en 1976, cuando era niña, con lavandina y serpentina, exhibidos ex profeso como argumentación de que su memoria visual y afectiva no se cierra del todo a la revisión de un pasado nostálgico, esencialmente lúdico. En ese camino de retroalimentación de la pintura por la propia pintura, Cacchiarelli encuentra un nuevo intersticio para la expresión de mayor radio, menos calculado y programado, si bien continúa decantándose por composiciones igualmente ritmadas, pero que siguen una lógica más abierta y azarosa. De allí, que en lo concerniente a los trabajos en color, sabido es que el cromatismo crea y define inmediatamente formas, por tanto cualquier mancha de color o configuración ya representa de por sí una forma. De tal suerte, los aspectos cromáticos, texturales y lumínicos, las disposiciones bidimensionales en zonas o campos de color expandido, con mayor gradiente de densificación de las superficies, el uso de celdillas planas cuadrangulares, que se oponen periféricamente a las filigranas lineales ortogonales - por ejemplo, en la serie Alteraciones" - y los esquemas rizomáticos, son algunas de las estrategias más recurrentes con las que opera la artista en "Hebras". Con respecto al opus acromático, se destacan 6 cajas blancas de 34 x 34 cm, que albergan delicadas composiciones acrílicas en blanco y negro, que apuntan a una reducción al no color, cuasi malevitcheana. Paralelamente, y en el mismo recinto, es de subrayar una serie de 6 aceros de 20 x 20 cm, cada uno, en los que se alternan 2 esquemas concéntricos rectilíneos, que juegan a desfasar y modificar levemente sus trayectorias internas. En estos objetos de reciente ejecución, la artista trabaja básicamente con la incisión, el calado, la apariencia engañosa de supuestos altorrelieves y los contrastes de texturas, haciendo mayor o menor hincapié en el acabado opaco, mate y/o brillante.