DE CAMINOS, DUDAS Y OTROS HALLAZGOS

Si el arte es una vía más de conocimiento, una técnica más de introspección, un proceso investigativo, un camino de crecimiento lleno de enriquecedoras dudas; en estas piezas que presenta Natalia Cacchiarelli nos encontramos con la representación formal de esas vías, esas técnicas, esos caminos, esas dudas que nos enseñan que la geometría de la naturaleza es sensible y la naturaleza de la geometría también. Adentrémonos en estos intrincados caminos de crecimiento. Rastreando antecedentes, nos situamos inicialmente en De Stijl, quienes en sus austeras geometrías buscaban la armonía, el orden y la claridad plenos en un proceso constante de perfeccionamiento. Actitud monacal que postulaba el arte como reflejo del misterio y el orden del universo. Tanto este "neoplasticismo" como el constructivismo Ruso son posteriormente recogidos y reformulados en gran parte de Latinoamérica derivando en el neoconcretismo brasileño, el arte cinético venezolano y la abstracción geométrica rioplatense (Torres-García y la Escuela del Sur y el Movimiento Madí). "La tendencia abstracta geométrica tiene desde entonces en la Argentina una amplia difusión. Deriva en las décadas siguientes en movimientos de gran vitalidad: arte óptico, cinético y estructuras primarias en los 60; nueva abstracción, abstracción sensible y constructivismo latinoamericano en los 70 y 80; neoconcretismo y neominimalismo en los 90. La adhesión continúa aún hoy en la obra de los artistas más jóvenes y en las renovadas versiones de sus cultores históricos" (1) Dentro de esta tradición más humana, más poética, las obras geométricas de Natalia Cacchiarelli -sus caminos- aparecen carentes de rigidez, de austeridad. La propia técnica de la acuarela en algunas ocasiones; el carácter orgánico de los soportes en otras; los trazos o campos de color intenso a veces y la propia mano intencionada de la artista siempre, consiguen vencer las tecnológicas frialdades del acrílico, del aluminio, del metacrilato, del blanco y negro y de la propia naturaleza de las formas representadas. Si entendemos estas piezas como representación de aquellos tableros de juegos de mesa -qué mejor metáfora de la vida que un tablero de juego compuesto de caminos: "A la mitad del camino de nuestra vida me encontré con una selva oscura…"- (2) observaremos que los lúdicos caminos parten de un lugar llamado casa, el hogar, el yo de donde salir para volver enriquecido o al que volver para enriquecerse. También en estas piezas existe una forma referencial de partida, un "safe place", generalmente una casilla cuadrada y recordemos que en la simbología tradicional las formas cuadradas se asocian a la tierra propia, a la casa, a la familia. Es esta situación integrada en la esfera de lo íntimo, lo familiar, lo privado, la que confiere un carácter personal y distintivo a este tratamiento de la geometría sensible. "La artista ha elegido una vía más emocional e intuitiva...donde el pliegue conceptual se entrecruza con la inmediatez del rasgo sensible promoviendo un discurso de la pintura altamente sensorial…Dicha vía de retorno a lo privado, al pequeño gesto, a la memoria gana cuerpo en este laberinto sutil, delicado y certero" (3) Así, la opción pictórica de Natalia Cacchiarelli es de aventura, de salida del hogar, de búsqueda a partir de lo referencial. Es el deseo de nuevos hallazgos técnicos, formales y semánticos; es la ampliación de espacios por conocer, sin metas, haciendo del camino un descubrimiento propio, de cada paso un triunfo, de cada pieza un hallazgo. Como todo conocimiento, como todo arte. Francisco M. Cano

(1) Lauria, Adriana, El arte concreto en la Argentina. Ed: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Buenos Aires, 2004

(2) Alighieri, Dante, Divina Comedia Ed. Espasa Calpe, S. A. Col. Austral, pág. 93. Madrid, 1999

(3) Laudanno, Claudia, catál. Natalia Cacchiarelli. Hebras galería de infinito arte. Museo de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca. Noviembre, 2003.